La FIFA definió al Clásico del Astillero como “un sentimiento generalizado” en Ecuador. Y es cierto. El enfrentamiento entre Barcelona y Emelec, los dos equipos más populares y queridos del país, despierta una pasión extrema entre los aficionados de ambos bandos.

Las actividades cotidianas se paralizan o se postergan, la gente en casa no se despega de la TV o de la radio y quienes asisten al Monumental o al Capwell no quieren parpadear. Es el partido que no se puede perder, el juego en el que a los equipos no les importa en qué condiciones llegan ni a cuántos titulares no tendrán en cancha ese día. Es el único y verdadero Clásico de Ecuador.

La primera edición del Campeonato Nacional de Ecuador se jugó en 1957, Emelec fue campeón y Barcelona segundo pero, por su sistema de disputa, ambos equipos no se enfrentaron por primera vez  hasta diciembre de 1963, con victoria de los azules por 2-0. Hasta el presente, ambas escuadras jugaron 193 veces por Campeonato Nacional y Barcelona supera (59 – 58) a Emelec en número victorias. Hay 76 empates.

Salvo por la década del ’80, claramente dominada por Barcelona, la paridad ha sido el denominador común en la historia de este duelo. Así lo demuestran, por ejemplo, los números por Copa Libertadores: 4 victorias por bando y 3 empates sobre 11 partidos. ¿El primero? El 12 de febrero de 1967, también ganado por Emelec (3-0).

El máximo goleador del Clásico es Lupo Quiñónez con 13 (10 con Emelec y 3 con Barcelona). Vistiendo una sola camiseta, la marca es de Manuel ‘Matador’ Uquillas, quien anotó 11 con la amarilla. El arquero José Francisco Cevallos tiene, por lejos, la mayor cantidad de clásicos jugados: 52 defendiendo el arco canario. Pero el récord más extraño le pertenece a Francisco Aníbal Cibeyra, quien convirtió tres goles olímpicos en tres clásicos consecutivos en 1978 jugando para Emelec.

Fuentes: Wikipedia y Fifa.com