Opinión

Patricio Cornejo
@PatoCornejo
Periodista del Grupo Caravana

 

La historia del Clásico del Astillero es infinita, además de aciertos y errores de jugadores, directivos y técnicos en los numerosos factores que conforman estos partidos y que llevan a sus resultados, tenemos que hablar de infortunios, “alineación de planetas” a favor y en contra de los equipos y de hechos como agotar las dos camisetas que se llevan para un partido, no olvidaremos jamás el “factor camiseta”, que impidió a Miller Bolaños seguir en el partido y ser una razón entre varias que empujaron a la caída de Emelec y al triunfo de Barcelona.

Esta nueva edición del célebre clásico de nuestro fútbol hizo llenar el Monumental, inició con malos augurios para Barcelona con  golpeados en los primeros minutos, las múltiples atenciones por choques a Suárez, Martínez y Banguera hicieron pensar que se iba a perder un cambio muy rápido, el 4-4-2 barcelonista apostó a lanzar desde cualquier parte a sus puntas sin éxito en toda la primera etapa, el 4-2-3-1 eléctrico llevaba el balón sin oposición por su línea medular, la falta de calma de Escalada impidió el progreso de sus maniobras, Pedro Quiñónez y Miller Bolaños dueños de la escena ante un Bolaños errático y Oyola inexistente, dejó la etapa la idea que de seguir las cosas así el Clásico podía ser de los azules.

Cuando volvieron se notó una mayor aplicación de los toreros aunque mantenía Emelec su pretensión de victoria, el cambio inicial Mena por Burbano lo hacía creer, allí llegó la alineación de los planetas en contra de los azules, había cambiado su camiseta Miller y sufrió un rasgado la azul de Bolaños, no había tercera, el juez cumplió el reglamento, segundo cambio, se fue un estelar y entró un extranjero que aún no aparece, “Rayo” Fernández, que no cumplía con el puesto del “descamisado”, dos cambios, ocho minutos con 10 hombres, la desesperación provocó un cambio que no mejoró a los azules y convenció a todos que había perdido fuerza, lo peor vino en el minuto 60, Pedro Quiñónez fuera de combate, adentro Mondaini que pasa por su más bajo momento, con Escalada agotado y luchando contra sus demonios internos, la falta de gol, con Giménez sin encontrar su puesto en el centro, y la ofensiva torera encontrando espacio ya que en ese mismo tiempo habían entrado Velasco y M.J.Quiñónez, la salida de Martínez y Oyola le dieron mejor rendimiento a Barcelona en este partido, el “Chivo” Suárez la buscó en todo el partido, fue coautor del gol de Blanco, bastó uno por el tipo de trámite del juego.

Este Clásico quedará como el del gol del “Zorro” Blanco y de la camiseta rota de Miller, pudo ser el del debut de “Espolón” Herrera, que supongo era el plan B de Gustavo Quinteros, no se imaginó el argentino-boliviano que creer en un reducido Mena en lugar de Burbano iba a ser el comienzo de un segundo tiempo negativo, donde un jugador tuvo que salir en contra de su voluntad y que Barcelona reaccione de un mal primer tiempo, son detalles de otro Clásico, partido que nunca dejará de asombrarnos.

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